Pérdida de apetito en personas mayores

La anorexia en personas mayores se define como pérdida de apetito o falta de deseo por comer y debe diferenciarse de la intolerancia a determinados alimentos, la sensación de plenitud (saciedad) precoz tras la ingesta de una pequeña cantidad de alimentos y la dificultad en la ingesta1.

Son muchos los factores que controlan el apetito en adultos y personas mayores. El apetito es una sensación que se produce fruto de la interacción de hormonas, de señales intestinales y cerebrales1,2, y en la que intervienen sentidos como el gusto, el olfato e incluso la visión.

A medida que envejecemos, la habilidad de nuestro cuerpo para mantener o regular algunas funciones se encuentra alterada. Es el caso de las funciones metabólicas y en consecuencia, en las personas mayores, puede verse afectado el apetito. La pérdida de apetito es una preocupación frecuente entre las personas mayores, sus familiares y seres queridos3. Esto frecuentemente ocasiona desequilibrios en la ingesta y en consecuencia las personas mayores pueden encontrarse cansadas o fatigadas con mayor frecuencia. Entre los factores que con más frecuencia se observan, se encuentran2:

  • La comida representa uno de los mayores placeres para los sentidos en los humanos. La disminución de los sentidos (gusto, olfato, vista) puede entorpecer la capacidad sensorial que habitualmente estimula el apetito y reduce el placer de comer (p.ej. el olor de un buen guiso que nos abre el apetito!)
  • Aspectos más psicosociales como la pérdida de interés por cocinar, vivir solo y cocinar sólo para uno mismo, y la presencia de depresión o demencia, pueden disminuir significativamente las ganas de comer.
  • En ocasiones la condición no está directamente relacionada con una disminución del apetito: el deseo de comer aún existe, pero la habilidad de masticar o digerir adecuadamente los alimentos está disminuida, y esto frena a las personas mayores a comer.

Asimismo, la pérdida de apetito puede asociarse a la presencia de alguna enfermedad o de un tratamiento farmacológico. La presencia de enfermedad renal crónica, enfermedades del corazón o pulmonares, pueden presentar entre sus síntomas pérdida de apetito. Otras situaciones emocionales como la depresión, el duelo o la demencia también pueden presentarse con pérdida de apetito2.
Aunque ninguno de estos factores debería considerarse “normal”, la realidad es que ocurre en la mayoría de personas mayores en mayor o menor medida. Y suele aceptarse como “parte del envejecimiento”, pero no debería aceptarse como tal.


Medidas sencillas para contrarrestar la pérdida de apetito


  • Mantenga horarios de comidas regulares aun cuando no sienta apetito. Raciones pequeñas y más frecuentes pueden ser suficientes.
  • Evite comer solo. Quede con familiares, amigos y conocidos para comer juntos.
  • Combine los platos favoritos con otros menos deseados para asegurar una dieta variada y equilibrada.
  • Evite cantidades excesivas de azúcar y alimentos altos en fibra ya que provocan una sensación de saciedad prolongada.
  • Evite aquellas meriendas o pequeñas ingestas con un bajo aporte nutricional (galletas con té, infusiones o café). Reducirán su apetito y no aportan suficientes calorías, proteínas y otros nutrientes de interés.
  • Camine vigorosamente, siempre de acuerdo a sus capacidades, media hora antes de las comidas principales para aumentar el apetito.
  • Cuando la dieta habitual no es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales, un suplemento nutricional puede ayudar a cubrir la cantidad diaria de calorías, proteínas, vitaminas y minerales recomendadas.

Aumente el valor nutricional de los platos sin aumentar el tamaño de la ración. Puede enriquecer con alimentos naturales como el aceite de oliva o aguacate, o añadir un suplemento nutricional a los platos preparados.

(1)  M. Cruz Arnés, F. Cid Abásolo, J. Vila Álvarez, C. M. Saá Requejo. Anorexia en el anciano. Temas de Hoy: Centro de Salud. 2001. 230-233.
(2)  Morley, JE. Pathophysiology of the anorexia of aging. Curr Opin Clin Nutr Metab Care 2013, 16:27–32.
(3)  Encuesta del Senior Living Blog. Preocupaciones principales en relación con la nutrición de los mayores. 07 de enero 2013. Disponible en: http://www.aplaceformom.com/blog/senior-nutrition-poll/

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¿CÓMO TRATAMOS LA PÉRDIDA DE APETITO?
No hay tratamiento específico para la pérdida de apetito en personas mayores

Cualquier tratamiento debe estar dirigido a corregir la causa de ésta pérdida de apetito. Si no se asocia a ninguna enfermedad y parece un cambio propio asociado al envejecimiento, algunas medidas sencillas pueden ayudar a mejorar el apetito y a prevenir problemas nutricionales.

LA PÉRDIDA DE APETITO TIENE CONSECUENCIAS FÍSICAS Y DE SALUD RELEVANTES EN LAS PERSONAS MAYORES

La anorexia o pérdida de apetito representa un problema importante en las personas mayores, que ocasiona pérdida de peso, sarcopenia, deterioro funcional y aumento de la mortalidad. Su reconocimiento temprano e intervención puede ayudar a prevenir y corregir el deterioro funcional.

Fuente: Morley, JE. Pathophysiology of the anorexia of aging. Curr Opin Clin Nutr Metab Care 2013, 16:27–32.

MUCHAS PERSONAS MAYORES SANAS NO CONSUMEN HABITUALMENTE LA CANTIDAD RECOMENDADA DE PROTEÍNAS

La ingesta de proteínas tiende a disminuir con la edad. Se estima que entre el 15 y el 35% de las personas mayores tienen ingestas inferiores a las recomendaciones diarias para adultos (0,8 g/kg/día); mientras que actualmente se recomienda que las personas mayores consuman diariamente más proteínas que los adultos (1 g/kg/día). En personas mayores sanas, ingestas proteicas menores a las recomendadas se asocian a un mayor riesgo de perder peso de forma involuntaria.

Fuente: Gray-Donald K, St-Arnaud-McKenzie D, Gaudreau P, Morais JA, Shatenstein B and Payette H. Protein Intake Protects against Weight Loss in Healthy Community-Dwelling Older Adults. J. Nutr. 144: 321–326, 2014.

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